<body><script type="text/javascript"> function setAttributeOnload(object, attribute, val) { if(window.addEventListener) { window.addEventListener('load', function(){ object[attribute] = val; }, false); } else { window.attachEvent('onload', function(){ object[attribute] = val; }); } } </script> <div id="navbar-iframe-container"></div> <script type="text/javascript" src="https://apis.google.com/js/platform.js"></script> <script type="text/javascript"> gapi.load("gapi.iframes:gapi.iframes.style.bubble", function() { if (gapi.iframes && gapi.iframes.getContext) { gapi.iframes.getContext().openChild({ url: 'https://www.blogger.com/navbar/28997192?origin\x3dhttp://fuanita.blogspot.com', where: document.getElementById("navbar-iframe-container"), id: "navbar-iframe" }); } }); </script>

miércoles, diciembre 13, 2006

¿¿¿ ¡¡¡ NAVIDAD !!! ???



Pos si! Llegó diciembre y con el mes más esperado del año, llegan las múltiples plagas: Lucesitas por todas partes, sonrisitas hipócritas por la calle, arbolitos llenos de cositas inútiles, niños vestidos de rojo y verde, villancicos, aguinaldos, mazapanes, panettone, natilla, buñuelos....

Después de todo es un mes chévere. Por lo menos para mí. Como cosas que no puedo comer el resto del año y me divierto como enana burlándome de la gente con "espíritu navideño".




Vivir la navidad en un país extraño tiene sus ventajas. Nuevas costumbres, cositas diferentes. Pero también sus desventajas: No pude ir a armar el arbolito donde mi abuelita tradición que llevamos desde que tengo memoria, ni prender velitas donde la tíis dando la tradicional vuelta al conjunto buscando la casa más engallada, por otro lado no he extrañado ni los aguinaldos navideños en las emisoras, ni meterme a los centros comerciales a buscar regalos, ni aguantar el asqueroso tráfico capitalino de esta época, ni aporrear cucharas de palo o zarandear coquitas con fríjoles en las novenas.





Lo que sí extraño son las navidades de mi infancia. Ah! tiempos aquellos cuando se podía incendiar todo, prender chispitas mariposa, tapizar la casa con papel de seda para hacer los globos, la ilusión de escribirle la carta al Niño Dios y despertar el 25 llena de juguetes... Era algo especial, algo lindo y de lo cual tengo muy buenos recuerdos.



Después de todo la navidad es y seguirá siendo una época mágica. Antes, por todas las costumbres lindas que encerraba, ahora por el hecho de ser un consumismo absurdo, esto de andar en busca de regalos obligados y culinaria gastronómica solo por el hecho de estar marcados por el calendario.



Al final ya no sé si me gusta la navidad o no. Para mí es un mes más, pero con un poquito más de actividad y, por lo menos aquí, de mucho MUCHÍSIMO frío. Vamos a ver qué tal se porta Papá Noel este año...