Adiós
Como si se tratara de una profecía escrbí hace poco pensando en tí. Nunca me imaginé que pudiera llegar a ser cierto. Aún tomo temblorosa el teléfono y marco tu número esperando que no me conteste el buzón sino que suene de fondo la banda sonora de alguna película antigua de ciencia ficción.
Te fuiste. Tan estúpidamente, como se acaba siempre todo lo bueno, así, de repente, y no pude despedirme. No sé dónde estás, no se qué hacer para verte y poder decirte que te quiero, que aún te espero y que seguiré esperándote sentada frente al mar, contemplano el horizonte.
Es cierto. Te extraño mucho. Y ya no puedo hacer nada. Solo esperar que seas feliz, estés donde estés.
Te fuiste. Tan estúpidamente, como se acaba siempre todo lo bueno, así, de repente, y no pude despedirme. No sé dónde estás, no se qué hacer para verte y poder decirte que te quiero, que aún te espero y que seguiré esperándote sentada frente al mar, contemplano el horizonte.
Es cierto. Te extraño mucho. Y ya no puedo hacer nada. Solo esperar que seas feliz, estés donde estés.
Adiós.



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